La administración controlada y adecuada de medicamentos en las primeras fases de la Hepatitis, puede detener o incluso revertir la lesión hepática.

En opinión de Amparo González, presidenta de la Asociación Española de Enfermos de Hepatitis C: “El principal objetivo es concienciar sobre la importancia de detectar y poder tratar de forma precoz la enfermedad. Asimismo, tratamos de destacar el papel fundamental que juega la información para las personas que padecen algún tipo de hepatitis”.

No debemos olvidar que hay alrededor de 550 millones de personas que tienen esta enfermedad y, lo que es más preocupante, muchos de ellos lo desconocen. Por ello más de 200 asociaciones no gubernamentales de pacientes a nivel mundial se han unido para hacer una campaña de información y concienciación para que todas las personas del mundo se pregunten: ¿Soy yo el número 12?, puesto que de cada 12 personas, una sufre de Hepatitis.

“Se trata de hacer un llamamiento sobre la pasividad que existe en torno a esta enfermedad a pesar de que los afectados por hepatitis son mucho más numerosos que los de otras enfermedades con mayor impacto social como el sida o la tuberculosis”, explica el Dr. Javier García-Samaniego, Responsable del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas del Hospital Carlos III de Madrid.

La hepatitis es una enfermedad infecciosa que supone inflamación del hígado, y es crónica cuando se prolonga más de seis meses. Los virus responsables de la hepatitis crónica son el B y el C y, en menor medida, el E. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud se calcula que existen aproximadamente 400 millones de personas a nivel global afectadas por hepatitis B y entre 170 y 200 millones de casos de hepatitis C.

Según los expertos, en la mayoría de las veces los pacientes no presentan ningún síntoma y cuando aparecen, suelen ser tan leves que pasan desapercibidos, como cansancio, malestar general, dolores musculares o articulares, falta de apetito o fiebre. Sólo una pequeña parte de las personas con hepatitis presenta una coloración amarillenta de la piel y las mucosas.

Es así que el Dr. García-Samaniego destaca “la importancia de incluir en los análisis de sangre rutinarios el nivel de transaminasas (un componente normal de las células del hígado. Cuando se destruyen por efecto de la inflamación causada por el virus de la hepatitis, las transaminasas se liberan en exceso a la sangre)”.

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