Un equipo de investigadores ha conseguido, por primera vez, restaurar unos pulmones y convertirlos en candidatos válidos para trasplante.

Mediante la terapia génica, los científicos han logrado resultados muy prometedores en pulmones de cerdo y de humanos.

“Hemos demostrado que es posible modificar genéticamente los pulmones fuera del organismo para que funcionen mejor una vez trasplantados. Esto es un gran avance, ya que en la actualidad en torno a un 85% de los órganos se rechaza por diversas anomalías. Con nuestra técnica se multiplicaría por tres el número de pulmones disponibles y, por tanto, el número de vidas salvadas”, explica el doctor Shaf Keshavjee, coordinador de la investigación y director del programa de trasplantes de pulmón de Toronto, Canadá.

El especialista y su equipo, han desarrollado, en el Centro de Medicina Regenerativa McEwen, adscrito al Hospital General de Toronto, una técnica pionera que permite mantener los pulmones respirando en una cámara de cristal a una temperatura de 37ºC, similar a la del organismo humano.

Esta maquinaria consiste en un sistema de perfusión que bombea continuamente una solución a base de oxígeno, proteínas y nutrientes a los pulmones dañados, extraídos de un paciente en muerte cerebral, estado que se requiere para cualquier donación de órganos. La muerte cerebral produce una reacción inflamatoria en el organismo, que incluye a los pulmones. Pero, mediante la perfusión y el empleo de la terapia génica, los órganos se restauran antes de ser trasplantados.

En el estudio, los científicos utilizaron 10 pulmones de cerdo y 10 de humanos. En ambos casos sometieron a todos los órganos al sistema de perfusión durante 12 horas y, después, cinco pulmones de cada grupo recibieron la terapia génica.

“Utilizamos un adenovirus (un virus al que le retiramos todos los genes) y le insertamos un gen beneficioso, en este caso el IL-10 o interleukina 10, una sustancia que reduce la inflamación y que frena la respuesta del sistema inmune, lo que disminuye las posibilidades de rechazo una vez realizado el injerto. Lo inyectamos en los pulmones mediante un broncoscopio”, indica el doctor Keshavjee. Cuando se trasplantaron los pulmones de cerdo a los animales receptores, aquellos que tenían el gen mostraron mejor funcionamiento.

“En el caso de los humanos, los órganos no se trasplantaron, una de las limitaciones del estudio. Pero en la máquina ex vivo observamos que aquellos órganos con el gen IL-10 restituían su función y presentaban menos inflamación”», señala el autor, quien destaca que “por primera vez hemos demostrado que esta técnica es útil”.

Ahora queda realizar los ensayos clínicos en humanos y el director de trasplantes de Toronto confía que “esta terapia génica para los pulmones debería ser una realidad clínica en un periodo de cinco años“.

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