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Según reza un nuevo estudio, publicado en la revista Neurology, los lapsus mentales entre los adultos mayores ocurren con mayor frecuencia entre los que desarrollan enfermedad de Alzheimer que entre los adultos mayores sanos.

Científicos de la Facultad de medicina de la Universidad de Washington en San Luis, afirman que “la a somnolencia diurna excesiva, perder la vista en el espacio y el pensamiento desorganizado o ilógico son otras fluctuaciones mentales que con frecuencia preceden a la enfermedad de Alzheimer”.

Durante muchos años, la gente atribuye en broma los lapsus mentales o los incidentes en los que el pensamiento parece perderse temporalmente a ‘momentos de chochera'”, explica el director de la investigación, Dr. James Galvin, profesor asociado de neurología.

“Sin embargo, nunca ha estado claro si estos lapsus podrían llevar al desarrollo enfermedad de Alzheimer”, añade.

“Ahora, demostramos claramente, por primera vez, que dichos episodios tienen más probabilidades de ocurrir en personas que están desarrollando enfermedad de Alzheimer”, subrayó el especialista.

Galvin aclaro también que: “Aunque estos lapsus o fluctuaciones no significan por sí mismos que alguien tenga enfermedad de Alzheimer, nuestros resultados sugieren que son algo que el médico debe tomar en cuenta si evalúa a la persona por problemas de pensamiento y memoria”.

Estos lapsus mentales son comunes en un tipo de demencia conocida como demencia con cuerpos de Lewy, la segunda causa más común de demencia después de la enfermedad de Alzheimer, señaló Galvin.

“Pero en realidad hasta hace poco no sabíamos con qué frecuencia ocurrían en personas con enfermedad de Alzheimer o qué efectos podrían tener las fluctuaciones sobre sus capacidades de pensamiento”, apuntó.

Las fluctuaciones cognitivas ocurren en la enfermedad de Alzheimer y pueden afectar de forma significativa la calificación clínica de la gravedad de la demencia y el rendimiento en pruebas de memoria y pensamiento. Debe considerarse evaluar estas fluctuaciones cuando se hacen pruebas a los pacientes por trastornos cognitivos, aconsejó Galvin.

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