Se considera demostrado que la administración de un potente fibrinolítico como la alteplasa por vía intravenosa administrada dentro de las tres primeras horas desde el inicio del primer síntoma de la enfermedad es capaz de revertir toda la sintomatología neurológica y evitar las graves secuelas cerebrales secundarias a la lesión trombótica.

La decisión de muchos clínicos es que si el enfermo llega después de estas tres horas ya no vale la pena que fueran sometidos a tratamiento fibrinolítico. Sin embargo, en muchas ocasiones se ha administrado la alteplasa más allá de las tres horas y se ha observado una respuesta positiva.

Recientemente se ha publicado un estudio prospectivo, aleatorizado y doble ciego, en el ‘The New England Journal of Medicine’, cuyo objetivo era analizar si la utilización de la alteplasa también es eficaz cuando se administra entre tres y 4,5 horas después del comienzo del cuadro clínico. El estudio incluyó 821 pacientes: en 418 se administró alteplasa y en los otros 403, un placebo. El estudio permitió concluir que la administración intravenosa del fibrinolítico a partir de las tres horas del comienzo de la sintomatología también era eficaz de una forma significativa cuando se comparó con el grupo control.

Estos resultados son altamente positivos y sugieren que los pacientes con trombosis cerebral pueden ser tratados dentro de las 4,5 horas desde el inicio del primer síntoma. Sin embargo, siempre debe prevalecer el criterio que cuánto más precozmente se aplique el tratamiento fibrinolítico mucho mejor para estos pacientes.

De otro lado, uno de los aspectos más controvertidos de la asistencia médica en los hospitales modernos es la necesidad de disponer de Unidades Especializadas para el tratamiento de los accidentes vasculares cerebrales agudos. Serían las denominadas Unidades para el Tratamiento del Ictus Cerebral.

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