Las autoridades francesas pusieron en marcha un proyecto en 2002, el cual buscaba frenar el consumo innecesario de antibióticos, vinculado al incremento de bacterias resistentes. Trascurridos 5 años se ha podido comprobar que la reducción de consumo de estos fármacos se ha dado en un 26.5%, según un informe publicado en la revista ‘PLoS Medicine’.

Francia encabezaba la lista de países europeos con mayor consumo de antibióticos y ocupaba los puestos de cabeza en el ranking mundial. Estos datos, lejos de hablar de la buena calidad del sistema sanitario francés son un motivo de preocupación en materia de salud pública ya que como lo dijimos anteriormente el uso indiscriminado de estos medicamentos provoca que las bacterias se vuelvan resistentes a ellos.

Desde 2002, cada invierno se lanza la campaña ‘Les antibiotiques c�est pas automatique‘ (‘Los antibióticos no son automáticos’), que pretende reducir las prescripciones durante la época del año en la que son más frecuentes los resfriados comunes y la gripe, enfermedades para las que estos fármacos no están indicados pero, sin embargo, se prescriben habitualmente.

Esta disminución, del 26,5%, se produjo en las 22 regiones del país y en las tres clases de antimicrobianos más empleadas: penicilinas, macrólidos y cefalosporinas. Sin embargo, as quinilonas fueron las únicas cuyo consumo aumentó en ese tiempo.

Uno de los objetivos principales de la campaña era reducir las recetas de antibióticos en niños menores de seis años, que se logró ampliamente con un descenso del 30,1%. “Este resultado es muy alentador ya que una proporción importante de las prescripciones de antibióticos en niños pequeños es innecesaria debido al origen viral de sus infecciones”, explican los autores.

Tags

No responses yet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.