Un grupo de científicos de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), en su afán de investigar sobre qué supresiones o copias extra de segmentos de ADN están relacionadas con la obesidad, ha encontrado varias supresiones raras que pueden ser las responsables del apetito insaciable y la elevada capacidad para ganar kilos que sufren muchas niños o personal adultas.

Para estudio, que se publicada en la revista ‘Nature’, se contó con la participación de 300 niños de 10 años con obesidad extrema (un peso de cerca de 100 kilos) que fueron comparados con 7.366 menores sanos de peso normal.

Según sus análisis, los científicos encontraron supresiones en el cromosoma 16, concretamente de un gen, el SH2B1, en el grupo de niños con excesivos kilos en comparación con los que formaron el grupo control.

Este juega un papel fundamental en la regulación del organismo, en las señales metabólicas de las moléculas leptina e insulina y en el uso de energía de los alimentos.

Las personas con “supresiones que implican este gen poseen una fuerte tendencia a comer y aumentan su peso con mucha más facilidad que las que no tienen estas supresiones“, señala Sadaf Farooqi, autora principal de la investigación.

Los investigadores británicos subrayan que: “pese a que ya se han constatado supresiones de ADN en otras patologías como el autismo o el retraso mental, está es la primera vez que se constata su existencia en una enfermedad metabólica”.

Además, el estudio reveló que los menores obesos presentaban una resistencia a la insulina “más elevada de lo que correspondía a su peso, lo que plantea la necesidad de someter a tratamiento farmacológicos a los menores con este problema genético con el fin de prevenir el desarrollo de diabetes”.

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