Un nuevo estudio demuestra que la mayoría de los chicos que se quita la vida o lo intenta, tenían problemas psiquiátricos de niños, lo que nos llama a reflexión para darle la debida importancia de detectar precozmente y tratar la patología mental en la infancia.

“Haber padecido una enfermedad mental en la infancia no predice el suicidio femenino. Este hallazgo está en la línea de estudios previos que han indicado la compleja asociación entre el sexo y el suicidio”, expresaron los autores de la investigación, liderados por Anfre Sournader, del Departamento de Psiquiatría Infantil más del Hospital Universitario Turku, Finlandia. “En todos los países europeos, los suicidios son más frecuentes en los chicos que en las chicas aunque ellas tienen más intentos que ellos”, manifiesta Sournader.

Esta investigación, publicada en la revista ‘Archives of General Psychiatry’, pertenece al trabajo conocido como ‘Estudio Finlandés de los Nacidos en 1981‘. En éste se ha incluido a 5.302 participantes a los que se ha examinado desde los 8 a los 24 años. Los estudiosos recopilaron información de los padres, profesores y de los mismos participantes a través de cuestionarios que discriminan la existencia de patología mental, así como de problemas de conducta. Además, a los muchachos y chicas se les formuló un test para evaluar la existencia de síntomas depresivos.

Las conclusiones arrojan que de las muertes acontecidas entre los participantes masculinos desde los ocho a los 24 años, 13 fueron suicidios. Entre las chicas, las defunciones fueron 16 y sólo dos de ellas se quitaron la vida. “Un total de 54 chicos y chicas o bien completaron el suicidio o bien su intento de llevarlo a cabo provocó su ingreso hospitalario. De los varones que murieron o lo intentaron, un 78% dio positivo a los ocho años en las pruebas que determinan la existencia de problemas psiquiátricos en comparación con el 11% de las mujeres”, concluye el estudio.

También, la investigación añade que el perfil de los chicos con más riesgo de intentar quitarse la vida o de lograrlo es “que pertenecen con más frecuencia a familias sin padres biológicos y que sus profesores destacaron algún problema de conducta, como problemas emocionales o hiperactividad, cuando eran niños”.

“Los intentos de suicidio o su consecución muestran un camino que persiste a lo largo de la vida y que arranca en la infancia. De hecho, en cinco de los casos los niveles de sintomatología psiquiátrica a los ocho años eran muy elevados. La ansiedad fue el trastorno que más fuertemente se ha relacionado con el hecho de quitarse la vida o de intentarlo”, puntualizan los autores.

Frente a esta preocupante advertencia, los científicos creen que desde la comunidad médica se debe realizar un esfuerzo para animar a las personas de alto riesgo a que busquen ayuda en las consultas.
“Sólo una pequeña parte de los niños con psicopatología son diagnosticados y sólo una pequeña parte de ellos recibe tratamiento. Este es uno de los principales retos que deben plantearse los servicios de salud pública de los países desarrollados. Los niños tienen el derecho de conseguir la evaluación y el tratamiento también para sus problemas psiquiátricos, y esto debería ser una prioridad en la Seguridad Social”, defiende la directora de la investigación.

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