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Investigadores canadienses han hallado una región en el cerebro de las ratas, que es la clave para explicar por qué en algunos casos se disfruta al fumar el primer cigarrillo y en otros se siente repulsión, lo que podría ayudar en la prevención y abandono del hábito.

“Nuestros resultados explicarían una vulnerabilidad individual a la adicción a la nicotina y apuntarían a nuevos tratamientos farmacológicos para su prevención y el abandono del hábito”, dijo el doctor Steven Laviolette, miembro de la Universidad of Western Ontario.

En estudios anteriores se demostró que ciertas personas son especialmente receptivas a los efectos de la nicotina. Un trabajo de 2007 reveló que los adolescentes que sienten relajación después de su primera aproximación a un cigarrillo eran mucho más propensos a convertirse en adictos al tabaco.

“Durante la fase inicial de exposición al tabaco, muchas personas hallan la nicotina muy poco placentera y les causa aversión, mientras que otras se volverían rápidamente dependientes a ella y la encontrarían muy reconfortante”, explicó Laviolette.

Para evaluar esa diferencia, su equipo experimentó sobre ratas que tenían estructuras cerebrales similares a las de los humanos, y descubrió que los receptores específicos de la dopamina en el núcleo y la cubierta del núcleo accumbes controlaban si los animales disfrutaban o rechazaban la nicotina.

Cuando los expertos bloquearon dos tipos de receptores de la dopamina con fármacos administrados en esas zonas del núcleo accumbens, las ratas experimentaron el contacto con la nicotina como algo positivo y reconfortante.

“Pudimos cambiar los efectos de aversión a la nicotina por efectos placenteros”, dijo Laviolette, quien señaló que “las diferencias naturales” en estos receptores explicarían por qué algunas personas son más susceptibles a la adicción a la nicotina.

Y lo más importante es que los investigadores también pudieron revertir el proceso, haciendo rechazar la nicotina a la ratas que tenían el equivalente a una adicción de un paquete de cigarrillos por día. Asimismo, los expertos descubrieron que esas zonas del cerebro jugaban un papel importante en el abandono de la nicotina una vez que se desarrolló la adicción.

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