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Según una investigación de la Universidad de Granada, el consumo frecuente de algunos tipos de pescado durante el embarazo y la primera infancia incide en un peor rendimiento cognitivo de los niños.

Lo sostenido por los investigadores se atribuye a la presencia del un contaminante, el mercurio, encontrado especialmente en el pescado azul y en el de conserva y, en menor cantidad, en el blanco.

El estudio, del departamento de Radiología y Medicina Física, advierte la necesidad de evaluar el riesgo para la salud de los más pequeños. En concreto, el estudio establece que los niños que comen pescado más de tres veces por semana presentan un peor rendimiento en las áreas general cognitiva, ejecutiva y perceptivo-manipulativa, y que aquellos con mayores niveles de exposición a mercurio muestran un retraso en las áreas cognitiva, de memoria y verbal.

Para ello, se propone distinguir entre las variedades o especies que consumen, especialmente en aquellas zonas donde el pescado forma parte de la dieta habitual de la población.

En el trabajo, los estudiosos analizaron la exposición a contaminantes ambientales a través del agua, el aire y la dieta, en una muestra de 220 niños del área geográfica de atención sanitaria del Hospital San Cecilio de Granada.

Este trabajo, realizado por Carmen Freire Warden, ha descrito por primera vez el grado de exposición infantil a contaminantes ambientales de especial interés, como los trihalometanos, NO2, hidrocarburos aromáticos policíclicos y mercurio.

Siguiendo las hipótesis planteadas, el estudio ha evaluado la asociación de la exposición a la contaminación atmosférica, por un lado, y al mercurio por otro, con el neurodesarrollo infantil a los 4 años de edad.

Las concentraciones de mercurio total determinadas en el pelo de los niños granadinos de 4 años estudiados fueron superiores a las encontradas en otras poblaciones infantiles con un menor consumo de pescado, pero inferiores a los niveles encontrados en poblaciones altamente consumidoras.

Los factores que determinaron esta exposición fueron el lugar de residencia, la edad de la madre, la exposición pasiva al humo del tabaco y el consumo de pescado azul.

Los resultados obtenidos sugieren que la principal fuente de exposición a mercurio en la muestra de población infantil estudiada es el consumo de pescado.

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