Según una investigación, llevada a cabo en China, el bisfenol (un compuesto habitual de los plásticos) podría aumentar el riesgo de disfunción eréctil y otros problemas sexuales en varones. Antes de este nuevo estudio, la mayoría de las evidencias sobre el peligro de este estrógeno sintético procedían de estudios con animales, pero ahora ya se han informado los primeros datos en humanos.

El trabajo, financiado por el Instituto de Salud Laboral de EEUU y publicado en ‘Human Reproduction’, debe tomarse con cautela porque los trabajadores evaluados en fábricas chinas estaban expuestos a niveles de bisfenol A (BPA, según sus siglas en inglés) hasta 50 veces superiores a la población general. El bisfenol A imita en el organismo la acción del estrógeno lo que podría alterar el equilibrio hormonal a través de diversos mecanismos tal y como se ha observado en estudios ‘in vitro’.

El equipo de De-Kin Li, de la división Kaiser Permanente, con base en California (EEUU) seleccionó a 230 trabajadores directamente expuestos al bisfenol en sus puestos con otros 404 de la misma región de Shangai pero sin ningún contacto laboral con plásticos, para realizar la investigación.

Realizando un análisis de orina y entrevistando a los participantes, los estudiosos comprobaron, durante un periodo de cinco años, que los varones en más contacto con el bisfenol tenían cuatro veces mayor riesgo de padecer disfunción eréctil y hasta siete veces más dificultades eyaculatorias.

También se observó una relación entre un mayor nivel de contacto con el plástico y peores resultados en las escalas sexuales, incluso al cabo de sólo un año de trabajo en las factorías.

Sin embargo, a pesar de los últimos resultados, los autores, así como el firmante de un editorial en la misma revista, reconocen que este trabajo no responde a la cuestión esencial: “¿Hay algún nivel seguro de exposición al bisfenol?”.

Richard Sharpe, de la Universidad The Queen’s, en Edimburgo (Reino Unido), se pregunta si el contacto ambiental que podamos tener a través de los plásticos en la vida diaria es suficiente para causar efectos en la salud. A su juicio, este trabajo no es suficiente para asegurar que la controversia está cerrada. Para ello, apunta, harán falta más investigaciones.

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